Son justas las palabras
que dice el Presidente de Argentina Javier Milei sobre “el hecho de que algo
sea legal, no implica que precisamente sea justo”, pero hay una sentencia que reza
“dura lex, se lex” (la ley es dura, pero es la ley). Y esas mezcolanzas
entre el deber y el querer, deben los responsables del hogar al enseñarle a la
familia a cumplir con lo legal.
El libre albedrío, esa
capacidad de decidir, debe ser siempre estimulada en niños y adolescentes y
mantenida por los adultos. Pero recordar que la rebeldía y exigencias tienen
canales regulares que se deben cumplir y que los derechos de uno terminan
cuando comienzan las del otro, lo que se ata al principio de igualdad.
De esta forma, hasta para
cumplir con un trámite de viaje (vacacional, profesional o de migración), cada
mimbro de la familia buscará decantarse por los canales regulares, buscar Asesoría de visas en Ecuador, Venezuela, Colombia, Italia, España,
Tailandia, etc., y así evitar detenciones, cárcel, deportaciones o
limitaciones que se transformen en malas experiencias o trunquen sus planes de
crecimiento personal o profesional.
Puede ocurrir también que
no se quiera buscar a un abogado formal que registre una propiedad sino a un tercero
que por menor precio o convenios chuecos, termine quitándole propiedades a
otras personas -incluso a sus propios familiares-, invistiéndose de cierta
autoridad por edad o accionar, que no le alejan de lo ilegal y de castigos
punibles.
Eso y otras ilegalidades
se pueden frenar si los padres ponen coto a tiempo y enseñan a sus hijos con
teorías y ejemplos prácticos sobre el accionar legal. Eso, o esperar que la
vida se los enseñe de la peor forma.
¿Por qué hablamos sobre enseñarle a la familia a cumplir con lo legal?
Uno de los problemas
derivados de las familias disfuncionales es la falta de comunicación y ejemplos
prácticos. Aquello de “que la vida te ira enseñando” en una macabra suerte de
ensayo y error, no todo el tiempo es válido y siempre da mal resultado.
A los hijos pequeños y en
especial a los adolescentes se les debe enseñar y recalcar hasta el cansancio que
no están por encima de la ley, incluso cuando algunas les amparan por ser
menores de edad. Que el bien y el mal no son asuntos de conveniencia, por lo
que todo lo que signifique bien, debe ser para sí mismos en perfecto balance
con el entorno; y que lo que es malo para sí, lo es por igual para el entorno.
Y si ellos propulsan el
mal, claramente que habrá consecuencias, muchas veces debidas y merecidas que
van a repercutir en padres, hermanos, abuelos, tíos y primas, incluso en el área
donde evitan.
Por eso es que, la parte
de enseñarle a la familia a cumplir con lo legal, jamás se debe evitar.
Cómo comenzar a enseñar
La mejor forma de enseñarle
a la familia a cumplir con lo legal es recalcando la regla de oro: No le
hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”; eso y
enseñar que la vida es un bumerán, especialmente cuando se hacen cosas malas.
No robar, no saltarse
filas ni procedimientos legales, siempre estar pendiente de las normas y su
cumplimiento, son un buen inicio. Y cuando algo legal no sea lógico, exponerlo
por los canales convencionales y no convencionales de manera inteligente y bien
argumentada, para que nada ni nadie pueda irse en contra con querellas que les
desgasten su solvencia moral, dinero y prestigio, además del conocimiento.
Que para viajar, comprar,
estudiar, afiliarse a algo, hay que cumplir con canales regulares y que buscar
ventaja por unas monedas o querer dárselas de mejores que los demás, tarde o temprano
les saldrá más caro.
Enseñarle a la familia a
cumplir con lo legal, les evitará cargos legales justos en proporción a sus
faltas. Y cuando la ley sea manipulada para afectarles, será su calidad moral e
historial de un accionar impecable e intachable, los que le terminarán
blindando y salvando del daño que otros -provenientes de familias
disfuncionales, soberbias y cínicas- deseen hacerles. Y que los malos sean los
afectados del efecto bumerán de sus propias maldades.

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