Salir a Pasear

La rutina es enemiga de la familia. Le hace buscar soluciones en otras partes, algunas en cosas buenas, pero que igualmente crean distancia en el núcleo familiar, algo que, como latinos, no deberíamos permitirnos. Es algo más habitual entre los estadounidenses luego de los 18 años, el aprender a distanciarse.

Por eso, hay que buscar salir de esa falsa zona de confort que se enmarca en la rutina laboral, estudiantil o de compromisos previos con actividades propias de las habilidades, vocaciones o filiaciones de cada miembro de la familia.

En fin, HAY QUE SALIR A PASEAR; no es una opción ni algo que debería dejarse “para después”. Es una manera de ver otras cosas en conjunto pero que luego se comentarán según su enfoque, vivencia, interpretación o ángulo.

Salir a pasear no implica realizar grandes gastos de dinero. Con una ida al mercado al aire libre, una plaza, parque público, visitar a un familiar o alejarse unas cuadras de la casa y ver qué se hace en ese entorno, se puede cubrir la cuota que, mínimo, debería ser una semana.

Las excusas de cansancio, de supuesta rutina, de dinero, no deberían existir. Quizá lo que prive una salida sea un clima intenso o una dolencia o tener que quedarse en casa a realizar alguna tarea.

Porque hasta en día de elecciones se puede salir a dar un paseo y despejar la mente y ver a la gente ir y venir; eso es socializar sij tener que hablar (salvo los saludos de cortesía que no se pueden obviar). Este acto en familia, revitaliza la relación.

Quizás el ahorrar para unos helados o jugos naturales en cierto negocio a X distancia de casa, sean necesarios y un buen plan familiar. Si no pueden pagar las entradas para ver un juego de fútbol o beisbol, igual acercarse al estadio y retozar en una banca para contemplar la emoción, pueden generar esparcimiento, recordando que, en algún momento, tendrán para pagar.

Ir a “ver vidrieras”, es una manera económica de pasear un día sábado o domingo e ir planificando y proyectando que quisieras comprar. Eso le dará propósito a los días laborales o a las tareas remuneradas con las cuales lograrás el ahorro y la compra posterior.

Nadie debería negar que las acciones en familia son las mejores, las que generan confianza, seguridad, estabilidad y que permiten holgura a todos los miembros de la familia que tienen un rol, entonces, ¿Por qué buscar motivos para obviarlos, sí incluso en la adversidad, el esparcimiento es sanidad y revitalización?

Las parejas deben salir a pasear, juntas y por su lado esto último para que luego tengan cosas qué contarse basados en vivencias y experiencias. Así la rutina no será aburrida y siempre habrá elementos nuevos para fortalecer ya sean anteriores conversaciones, como para construir nuevas. Ambas son leños que mantienen a la llama del humor viva y gigante.

Salir a pasear es una necesidad humana; una tabla de salvación para quienes emprenden desde casa y casi que olvidan la interacción social y su propia salud. Hasta para quienes están inmersos en los estudios o proyectos laborales, un paseo breve les permite reencontrarse y despejar la mente para enfrentar con nuevas fuerzas y bríos a aquello que les traba o que les falta por analizar.

Cuando vean hacia atrás, notarán que desde el más corto y humilde de los pasos hasta las vacaciones familiares, todas serán el oasis e sus momentos más álgidos y nostálgicos y la inspiración para hacer mas y mejores cosas por sí mismos y los suyos.

Salgan a pasear y encuéntrense con una mente más despejada y un vigor que les permitirá comerse al mundo, en familia, en pareja o en solitario. Regresarán a casa de lo más contentos y cambiados para bien.

salir a pasear

Lcdo. Argenis Serrano 

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