Cuando
estaba pequeño, llegaba a Venezuela el programa de “Cepillín”, famoso payaso
mexicano que, entre chistes, daba consejos a los niños. Uno de estos consejos y
que reiteraba, era el de utilizar el diccionario a diario, al menos aprender una
palabra.
Claro está
que difícilmente las aprenderemos todas, pero muchas quedarán en nuestro
vocabulario y enriquecerán nuestras conversaciones, curiosidad, criterio y
capacidad analítica y de aplicación práctica.
Un concepto
o definición, permite entender contextos y reduce a la pobreza en el lenguaje,
base de muchos aburrimientos conversacionales y creativos, además de ser puerta
de entrada a la manipulación por terceros.
Ese hábito
de utilizar el diccionario se me quedó y mi madre lo adoptó, diciéndole los
conceptos a mí padre que los retroalimentaba al captarlos de tan pedagógica manera
a él transmitidos.
Utilizar el Diccionario
Un Pequeño
Larousse o Gran Larousse, un Sopena, el diccionario de venezolanismos, poseen
conceptos, definiciones, gráficas e ilustraciones que ayudan a comprender esas
palabras que te “hacen ruido” y desconoces.
Para ser
constructivistas debemos pasar por el conductismo de la formación base y
utilizar el diccionario es la manera más próxima que tenemos en el hogar o la
oficina y, como obligatoriamente debería ser, en las escuelas, liceos, tecnológicos
y/o universidades.
¿No
entiendes una palabra?, reconoce que no la comprendes y/o no sabes su concepto
o definición y búscala en el diccionario.
Hay pocas
excisas ahora que tienes teléfonos con Google, Bing u otros navegadores y la
Inteligencia Artificial. El decir que no tienes un diccionario en casa o que no
lo consigues ya no aplica, teniendo un dispositivo al alcance de la mano.
Reiteramos que
no todas las palabras se pueden aprender y/o recordar, pero se pueden volver a
buscar para refrendar y conocer los sinónimos o derivadas. Así no te quedarás
atrás en ninguna conversación, sino que más bien adelantarás.
Alguna vez
me dijeron que usaba un lenguaje muy avanzado en mis artículos y que eso
reduciría a mis lectores. Jamás les pondría el techo bajo a los mismos y, lo
que ellos no conozcan, con sólo utilizar el diccionario lo van a descubrir y le
aportarán a la conversación con aquello que entienden o las situaciones
símiles.
Leer el
diccionario es un gran hábito para aprender, hay que reducir la brecha del
conocimiento y en especial con el castellano, que tiene la mayor cantidad de
palabras en lenguaje alguno, sin contar los coloquios y/o jerga propia de cada
cultura.
Utilizar el
diccionario donde estés ya es más asequible, las excusas sobran. Y no supongas,
corrobora leyendo el diccionario o enciclopedia, que al buscar la palabra,
otras aparecerán y de seguro, te sorprenderán.

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