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| Estar en casa requiere de hasta 3 manos: Dos para trabajar y otra para hacer los oficios o atender a la familia en pleno trabajo |
Las comunicaciones remotas han permitido elevar las
posibilidades de trabajar desde casa, cosa que ya existía con pequeños locales
improvisados o de reconstrucción del frente del hogar para ofrecer bienes y/o
servicios.
Para muchos ha sido una bendición. Otros creen que se
limita su potencial y, sí lo vemos bien, ambos tienen razón, aunque ninguno de
los dos ítems desvirtúa la búsqueda de la solvencia económica que es prioridad.
En ello también se incluye el trabajar cerca de casa,
algo que hacen especialmente las mujeres para poder supervisar a sus hijos,
aunque eso ha cambiado y se les solicita a los hombres por igual. Con empleados
que vivan cerca del trabajo, se garantiza la puntualidad, el que puedan ahorrar
en pasaje y la hora del almuerzo y eso le resta a los negocios o empresas el
bono de transporte.
¿Ilegal?, no, ¿Un ardid?, relativamente sí. Porque no
todos los trabajadores terminan viviendo cerca y sí sus habilidades no son del
todo necesario, ni siquiera se les acepta en la entrevista de trabajo. De otro
modo, toca negociar.
Para quien trabaja en casa o cerca de su casa, los gastos
son menores y el ambiente el es más tranquilo, por lo que terminan rindiendo
más. Lo que deben evitar es la camaradería con familiares y amigos, ya que es obligatorio
respetar el lugar de trabajo. Eso es algo que muchos sabes…pero sus familiares
y/o amigos parece que no.
Nada más piensen en una novia toxica o un esposo arrogante
que vaya incesantemente a visitarles a su trabajo que queda cerca de casa y
entenderán la incomodidad de esa persona, su entorno, jefes y el bienestar del
negocio.
Claro está que me estoy yendo demasiado lejos, no siempre
ocurre. Y no ocurre porque la gente, sea en un trabajo desde casa o cerca de
casa, sabe colocar reglas y límites y se comporta como corresponde para que
nada le afecte en sus labores y la estima que granjea con sus patronos.
Otro asunto que logra a ser incómodo, es la rutina y la limitación
de espacio. Quien se la pasa en casa, comienza a alejarse de la vida social,
urbana, viajes, compras, interacciones con amistades, familiares, pareja o
público en general, además de hacer muy paisana su manera de vestir y no gusta
de probar nuevas cosas. Confunde la sencillez con el minimizar las
interacciones al máximo.
Y quienes trabajan cerca de casa, creen que por caminar
unas cuadras ya tienen toda la interacción, conocimiento, vivencia y ejercicio
que necesitan, algo que el cuerpo irá diciendo que no es verdad.
Para nada es malo trabajar desde casa o cerca de casa. Lo
negativo es no respetar el lugar de trabajo, tener horarios y además crear
interacciones sociales que le hagan salir de la rutina y les recuerde en la
práctica que hay una sociedad más allá de los límites de traslado laboral
diario.
Es lo contrario a quien trabaja lejos y los días libres
no quiere estar en casa, cuando debería darle de su calor al hogar y a los
suyos. Necesitamos balance para que la vida no sea rutinaria y podamos tener
más de qué hablar y conocer nuevas experiencias.
Se los digo con la propiedad de trabajar desde casa y
haber trabajado cerca de mí casa. Ahora cada interacción desde mi lugar de
trabajo (a 20 minutos en bus), es más valiosa, porque no me permite encerrarme
del todo en una burbuja.
Sí no queremos que todo sea un ciclo que nos fastidie,
debemos romperlo someramente incluso, generando la capacidad de sorprendernos a
nosotros mismos. Para eso es que trabajamos.

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