Visitar
la Gran Manzana con los más pequeños es una aventura fascinante ya que Nueva
York es una metrópolis de rascacielos y ritmo acelerado que también -en busca
del equilibrio y depuración necesarios- es una ciudad llena de parques
deslumbrantes, museos interactivos y experiencias sorprendentes pensadas para
disfrutar a cualquier edad.
Si
estás planificando una escapada familiar, aquí tienes los mejores rincones y
recorridos para explorar la ciudad juntos y llevarte recuerdos inolvidables,
además de un aprendizaje ético, histórico, económico y cultural que fungirán de
legados para los más jóvenes de la casa.
El gran pulmón verde: Central Park
Ningún
viaje en familia está completo sin recorrer el parque más famoso del mundo. Con
sus más de 300 hectáreas, Central Park ofrece actividades para todos los gustos
y edades.
Puedes
pasear por sus senderos arbolados, organizar un pícnic en Great Hill o buscar
la famosa escultura de Alicia en el País de las Maravillas. Si viajas con niños
pequeños, les encantará hacer una parada en el parque infantil Ancient
Playground o subirse al emblemático carrusel. En invierno, deslizarse en la
pista de hielo Wollman Rink es una experiencia mágica.
Un viaje en el tiempo en el Museo Americano de Historia Natural
Ubicado
justo al lado de Central Park, este museo es un éxito garantizado. Es el lugar
perfecto para aprender jugando y dejar volar la imaginación.
Las
salas dedicadas a los dinosaurios en la tercera planta suelen dejar a los niños
con la boca abierta. Además, los dioramas de animales de todo el mundo y el
planetario ofrecen un viaje educativo fascinante. Planifica al menos unas dos o
tres horas para recorrer sus exposiciones más destacadas.
Miradores de altura: Summit One Vanderbilt
Ver
la ciudad desde arriba es una de las mayores emociones del viaje. Aunque la
ciudad cuenta con varios observatorios famosos, el Summit One Vanderbilt es
perfecto para las familias.
Sus
tres plantas combinan vistas panorámicas espectaculares con instalaciones
artísticas inmersivas. La sala repleta de globos flotantes y las superficies de
espejos convierten la visita en una experiencia interactiva que divierte tanto
a los niños como a los adultos.
Luces, tiendas y el ritmo de Times Square
Times
Square es un espectáculo sensorial único. Pasear entre las gigantescas
pantallas luminosas deja maravillados a los peques.
Para
hacer la caminata más amena, no olvides visitar algunas de sus tiendas
temáticas más famosas, como la tienda de M&M's o las grandes jugueterías de
la zona. Muy cerca de allí, la oferta de musicales de Broadway ofrece obras
ideales para disfrutar en familia.
Caminar sobre rieles en The High Line
En
el lado oeste de Manhattan se encuentra The High Line, un parque elevado
construido sobre una antigua vía de tren. Es una ruta totalmente peatonal, muy
segura y cómoda para pasear con carritos de bebé.
El
recorrido ofrece jardines flotantes, instalaciones de arte al aire libre y
vistas estupendas de la ciudad y del río Hudson. Al terminar la caminata,
puedes bajar al Chelsea Market para disfrutar de un delicioso tentempié.
La Estatua de la Libertad y el Puente de Brooklyn
Acercarse
a la Estatua de la Libertad es una de las grandes ilusiones de los más
pequeños. Puedes tomar el ferri oficial hacia Liberty Island o abordar el ferri
gratuito a Staten Island para disfrutar de una excelente vista desde el agua.
Para
cerrar la jornada en el sur de Manhattan, nada mejor que cruzar a pie el
emblemático Puente de Brooklyn. Las vistas del horizonte urbano son
impresionantes. Una vez al otro lado, puedes relajarte en el Brooklyn Bridge
Park y subirte al hermoso Jane's Carousel.
La ciudad de noche: Tour nocturno en Nueva York
Cuando
cae el sol, las luces de la ciudad transforman por completo el paisaje urbano.
Reservar un Tour nocturno en Nueva York es una forma cómoda y fascinante
de recorrer los puntos más deslumbrantes sin que los niños se cansen demasiado
caminando. Ver los rascacielos iluminados y cruzar los puentes bajo las
estrellas es el broche de oro perfecto para cualquier jornada de turismo en
familia.
Los tours para la instancia nocturna, no son de más de 13 personas, bien coordinados (especialmente con la empresa que nos guió, enseñó y entretuvo, llamada Metro Contrastes a quienes saludo gustosamente).
Nueva
York puede ser imponente -porque lo es, y mucho-, pero forja el carácter
gracias a su inmensa cantidad de contrastes. Una experiencia constructiva
porque además de relajar y enseñar, permite a cada miembro de la familia a
moverse en los más fuertes escenarios sociales y les transforma en verdaderos
ciudadanos del mundo (a prueba de todo).

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